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Antonio Cisneros y la poesía moderna

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ANTONIO CISNEROS TAGS:La mayor contribución de Antonio Cisneros (1942 - 2012) consiste en una incuestionable modernización de la poesía peruana en contenido y forma, a partir de los últimos años del siglo XX. Cisneros tuvo una actitud abierta para asimilar la cultura universal de todos los tiempos, a la vez que proyectar la nuestra hacia otros horizontes,  preludio de lo que hoy llamamos globalización . La influencia en otros autores, que todavía no ha sido del todo destacada,  está a la luz en la producción del poeta desde sus momentos iniciales. Por ejemplo, la profusión del versículo y el auge de la prosa poética en su obra y en la de sus contemporáneos es una evidencia sensible en la trayectoria de la poesía peruana.

Con Cisneros,  sin duda, la visión poética tiene como basamento la historia de este país en sus más vastas dimensiones, desde los tiempos prehispánicos hasta las confrontaciones sociales de hoy. La presencia de la geografía es permanente, como soporte físico de la obra poética, que es trabajada con un lenguaje a la vez simple y metafórico, que al mismo tiempo refleja una cultura magistral.

 A la vez, remarcamos, la poesía de Cisneros se presenta desde el comienzo, como una voz que nos renueva en la misma órbita de la producción universal. Nos inquietó seriamente a  la valoración de poetas como Ezra Pound, Thomas S. Eliot, Dylan Thomas y los de otros horizontes.

En otra vertiente, y desde las primeras entregas, su visión del mundo se asienta en una sólida convivencia entre la literatura y las artes plásticas, como demuestra este sugestivo cuadro inspirado en una pintura de Gauguin:

Mujeres de Tahití de Paul Gauguin

Acostumbraban a no lavar

su rostro, a dormir

con el río, sobre su lecho

de hierbas y manzanas,

atando sus cabellos

en el mar.

Antonio Cisneros demostró ser un lector infatigable de todos los poetas del mundo, y con mayor rigor de los europeos contemporáneos,  especialmente anglosajones y franceses, en la lengua original de producción de esta bella materia llamada poesía.

 

PARACAS

Desde temprano,

crece el agua entre la roja espalda

de unas conchas

 

y gaviotas de quebradizos dedos

mastican el muymuy de la marea

 

hasta quedar hinchadas como botes

tenidos junto al sol.

 

Sólo trapos

y cráneos de los muertos, nos anuncian

 

que bajo estas arenas

sembraron en manada a nuestros padres.

     (De: Comentarios reales)

TARMA

El sol en las paredes, los tejados

meciéndose entre ramas,

la retama enredada en mi camisa,

mirlos en mis zapatos,

altas calles empedradas de eucaliptos

llegan hasta los cerros,

y sin embargo

las moscas y los muertos

no necesitan

higueras o retamas, ni esta sombra

de sauces apretados.

     (De: Comentarios reales)

CRÓNICA DE LIMA

                                             Para calmar la duda que tormentosa crece

                                            acuérdate, Hermelinda, acuérdate de mí...

                                                                   "Hermelinda", vals

 

Aquí están escritos mi nacimiento y matrimonio, y el día de la muerte

del abuelo Cisneros, del abuelo Campoy.

Aquí, escrito el nacimiento del mejor de mis hijos, varón y hermoso.

Todos los techos y monumentos recuerdan mis batallas contra el Rey de los Enanos y los perros

celebran con sus usos la memoria de mis remordimientos.

                                                                               Yo también

harto fui con los vinos innobles sin asomo de vergüenza o de pudor, maestro fui

en el Ceremonial de las Frituras.

                                                                                 Oh ciudad

guardada por los cráneos y maneras de los reyes que fueron

los más torpes  - y feos - de su tiempo.

                           Qué se perdió o ganó entre estas aguas.

Trato de recordar los nombres de los Héroes, de los Grandes Traidores.

Acuérdate Hermelinda, acuérdate de mí.

 

Las mañanas son un poco más frías,

pero nunca tendrás la certeza de una nueva estación

- hace casi tres siglos se talaron los bosques y los pastos fueron muertos por fuego.

                                  El mar está muy cerca, Hermelinda,

pero nunca tendrás la certeza de sus aguas revueltas, su presencia

habrás de conocerla en el óxido de todas las ventanas,

en los mástiles rotos,

en las ruedas nmóviles,

en el aire color rojo-ladrillo.

                                      Y el mar está muy cerca.

El horizonte es blando y estirado.

                                      Piensa en el mundo

como una media esfera - media naranja, por ejemplo- sobre 4 elefantes,

sobre las 4 columnas de Vulcano.

                                      Y lo demás es niebla.

Una corona blanca y peluda te protege del espacio exterior.

Has de ver

                      4 casas del siglo XIX

                      9 templos de los siglos XVI, XVII, XVIII.

                      Por dos soles 50, también, una caverna

donde los nobles obispos y señores - sus esposas, sus hijos -

dejaron el pellejo.

                       Los franciscanos - según te dirá el guía -

inspirados en algún oratorio de Roma convirtieron

las robustas costillas en dalias, margaritas, no-me-olvides

- acuérdate, Hermelinda - y en arcos florentinos las tibias y los cráneos.

(Y el bosque de automóviles como un reptil sin sexo y sin especie conocida

bajo el semáforo rojo.)

                       Hay, además, un río.

Pregunta por el Río, te dirán que ese año se ha secado.

             Alaba sus aguas venideras, guárdales fe.

Sobre las colinas de arena

los Bárbaros del Sur y del Oriente han construido

un campamento más grande que toda la ciudad, y tienen otros dioses.

(Concerta alguna alianza conveniente.)

Este aire - te dirán -

tiene la propiedad de tornar rojo y ruinoso cualquier objeto al más breve contacto.

Así,

tus deseos, tus empresas

                                                 serán una aguja oxidada

antes de que terminen de asomar los pelos, la cabeza.

Y esa mutación - acuérdate, Hermelinda - no depende  de ninguna voluntad.

El mar se revuelve en los canales del aire,

el mar se revuelve,

es el aire.

                      No lo podrás ver.

Mas yo estuve en los muelles de Barranco

escogiendo piedras chatas y redondas para tirar al agua.

Y tuve una muchacha de piernas muy delgadas. Y un oficio.

Y esta memoria - flexible como un puente de barcas - que me amarra

a las cosas que hice

 y a las infinitas cosas que no hice,

a mi buena o mala leche, a mis olvidos.

                               Qué se ganó o perdió entre estas aguas.

Acuérdate, Hermelinda, acuérdate de mí.

     (De: Canto ceremonial contra un uso hormiguero).

 EN DEFENSA DE CÉSAR VALLEJO

 Y LOS POETAS JÓVENES

no hay frase o palabras de este poema que me pertenezcan. simplemente he ordenado, según mis sospechas, algunas cosas sacadas de Coyné, Monguió, Clemente Palma, el acta de bautismo, Espejo Asturizaga, lo que va entre comillas son fragmentos de cartas de Vallejo.

En la santa iglesia parroquial de Santiago de Chuco,

a los diez y nueva días del mes de Mayo de mil ochocientos noventidós.

Yo el cura compañero bautizé, exorcicé,

puse óleo y crisma según el orde de Nuestra Santa Madre Iglesia

a un niño de sexo masculino, de dos meses

a quien nombré César Abraham.

César Vallejo, un hombre a quien le faltaba un tornillo.

Hijo legítimo de Francisco de P. Vallejo

y de María de los Santos Mendoza

                                                     naturales y vecinos de ésta.

Señor C.A.V.

                    Trujillo

                               Cementerio de Montrouge:

Nos envía usted un soneto titulado El poeta a su amada,

hasta el momento de tirar al canasto su mamarracho

no tenemos otra idea

sino la de deshonra de la colectividad trujillana.

Clemente Palma,

                          el cura compañero.

                                                         "Después

hacia la playa de la Magdalena

                                                  en auto

                                                              y a 75 de velocidad.

Allá a la derecha, La Punta muestra sus luces.

                                                               Y a la izquierda,

Chorrillos brillante y lejano".

En Lima conocí al poeta César A. Vallejo,

puse óleo y crisma según el orde de Nuestra Santa Madre Iglesia,

y hasta escribí algunas palabras en su elogio:

                                                                        Vallejo es un poeta.

Bebía Valdelomar un cocktail de moda

                                                             en el Palais Concert,

de pronto se le acercó un amigo

para presentarle

                          a cierto

                                       joven

                                                 notable

                                                             poeta,

hizo al recién llegado las atenciones que fue menester,

tendiéndole la mano le dijo:

Ahora ya puede decir en Trujillo que ha estrechado usted la mano de

        Abraham Valdelomar.

                                         Yo

bautizé, exorcisé a un niño de sexo masculino

                            a quien nombré César Abraham,

                            a quien le faltaba un tornillo,

                                                       pedantería,

                                                       mayor solemnidad,

                                                       retórica,

                                                       las mentiras y las convenciones

                                                       de los hombres que nos preceden.

"El libro ha nacido en el mayor vacío.

                                                           Soy responsable de él.

Asumo toda la responsabilidad de su estética".

Y es un genio,

                      un adefesio,

                                          una gaita,

una ocarina,

                     un acordeón.

                                          "Hoy más que nunca,

siento gravitar sobre mí, una hasta ahora desconocida obligación

de hombre y de artista.

                                      La de ser libre".

Desconcertó a la crítica oficial.

                                                  Se dice poeta,

es un poeta,

                      es un gran poeta,

                                                   en primera línea,

sus poemas lo harán más grande que Rubén Darío,

es como cuando usted se echa un chicle a la boca.

La crítica oficial.

                          "La de ser libre.

Si no he de ser libre hoy no lo seré jamás".

Es un novicio casi, pero en él

se apunta una preciosa promesa.

                                                      Cierto

                                                       joven

                                                       notable

                                                       poeta

                                                       trujillano

                                                       mereció una ovación.

Versos sonoros

                         de fibra

                                       polícromos

                                                         y de un lirismo rotundo.

Este positivo valor de la literatura nacional que,

                                                                             como aquí,

ha sabido triunfar en la babilónica Ciudad Luz.

                                                                           ¡Grandes sorpresas!

Por nuestra parte:

                               Simpatía.

                                               Y simpatía.

     (De: Agua que no has de beber)

CONTRA LA FLOR DE LA CANELA

Para hacer el amor

debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha,

tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra

para hacer el amor.

Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos

pero la arena gruesa es mejor todavía.

Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso nicerca de las aguas.

Poco reino es la cama para este buen amor.

Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera:

que ningún valle o monte quede oculto y los amantes

podrán holgarse en todos su caminos.

La oscuridad no guarda el buen amor.

El cielo debe ser azul y amable, lilmpio y redondo como un techo

y entonces

la muchacha no verá el Dedo de Dios.

Los cuerpos discretos pero nunca en reposo,

los pulmones abiertos,

las frases cortas.

Es difícil hacer el amor pero se aprende.

     (De: Agua que no has de beber).

 LA CASA DE PUNTA NEGRA

Primero

se marcaron las fronteras

con estacas y cal,

y las antiguas tribus

que habitaban los campos

- culebras, lagartijas -

fueron muertas

sobre la tierra plana:

sólo manchas de sal

y restos de gaviotas

como toda heredad,

y en los últimos días

del verano

llegaron los camiones

con ladrillos

y arena de agua dulce:

así vi edificarse

ante mis ojos

Tebas, 

Jerusalem,

Nínive,

Roma,

Atenas,

Babilonia,

y apenas la casa

fue techada

hubimos gran fiesta:

el maestro albañil

hizo una cruz de palo

y amarré

geranios,

mimosas,

lluvia-de-oro,

hubimos también

panes con carne asada

y yerbas

y cebollas

- un bosque de botellas

de cerveza -

y el mar era una loma

de algas muertas

mezcladas con la niebla:

los pelícanos viejos

celebraron mi canto

antes de alimentar

a las arañas,

a los cangrejos peludos

de las rocas.

La casa fue clavada

con la cara al Oeste,

a más de 80 metros

de las aguas

en arenas seguras

- y ese sol -

tras los muros del Este

 los camiones

y los autos veloces

ardían en la brea

como torres de paja,

y al fondo

inacabables

las colinas de arcilla,

el aire rojo,

los perros salvajes,

y fue todo,

y ese mar

ya no puede lavarnos

otra vez

- aunque brillé

en los 7 veranos -

(y yo fui

dorado,

alegre,

veloz)

y busco  algunas veces

esas piedras

chatas

y redondas

para tirar al agua

- revuleta a 87

millas-sur

de esta vieja caverna

edificada

en la isla del viento

donde llevan

los hombres

a sus muertos

colgados

de la espalda

y brilla

este mal sol

más frío

que un cangrejo

entre la boca:

el parque de St James

sembrado de muchachos

y muchachas

que se enredan

como blandas culebras

bajo el aire

( y fue un desenredarme

y enredarme

sobre todos los campos

de la sal

y la arena mojada,

antes de la caída

de este Imperio).

     (De: Como higuera en un campo de golf)

LA HERMANDAD DEL NIÑO

I

Aquí todos somos de la Hermandad del Niño.

Pocos son los gentiles.

Los Aguirre Huamán en La Tablada.

Los Palma y los Aguirre

- otros Aguirre que llegaron del Norte -

en playa Arica.

(Jacinto Palma, el viejo,

se volvió evangelista por divorcio).

Pero aquí todos somos de la Hermandad del Niño.

Quién va a hacerse a la mar sin un palmo

de esa arena morada, la de Chilca

(también de Punta Negra).

La arenilla del Niño.

Y nadie va a la siembra solo como un ladrón.

Aquí todos somos de la Hermandad del Niño.

Pocos son los gentiles.

    (De: Crónica del Niño Jesús de Chilca).

LOS EPIGRAMAS DEL MAESTRO ANSELMO HURTADO

III

LA CATEDRAL

La catedral de Chilca es la más vieja

de toda la provincia.

Es rica porque Chilca era muy rica

cuando Carlos de España la fundó.

Tiene más ángeles y santos

qe la iglesia de Lurín

( y tenía mucho oro hasta que lo robaron).

Es más alta que todas las casas de Chilca

una encima de la otra.

Cuando vengo borracho

en la góndola azul de Lima - mala,

sé que estamos en Chilca

porque en la carretera vibra la catedral.

(De: Crónica del Niño Jesús de Chilca).

UN VIAJE POR EL RÍO NANAY

1

No es en esos meandros, donde viven los peces de agua dulce, que yo el gran capitán broadcaster destajero, con cien pesos al mes mientras navego y ciento treinta cuando estoy en tierra, he sentido terror por lo que resta de mi ordinaria vida. El terror a las garras del tigre, frías rodajas de cebolla cruda, lo sentí más bien en la terraza de ese bar tenido por alegre, amasijo de piernas y traseros bajo el ardiente sol, a pocos metros de la Plaza de Armas, resbaloso igual que la cubierta de un crucero barrido por las olas, clavado en una roca sobre el río Nanay.

2

Estamos en la época del año en que las tortugas desovan en la playa y luego se sumergen río abajo como si huyeran ( o se avergonzaran) de sus crías, es decir unos quelonios cegatones y fofos, buenos par estofarlos a partir del medio año de edad. Ají pipí de mono. Revuelo de las faldas de algodón abiertas en el muslo hasta esas ancas saladas y perfectas. Un coleóptero transita entre la luz. Se hace papilla. Y, sin embargo, quieto es el vuelo del martín pescador sobre las aguas quietas. Nada hace sospechar los turbulentos cardúmenes de peces, girando en lo profundo como moscas en torno al orificio enloquecido de una dorada real.

3

También hay un silencio cerril azul de Prusia. Detrás de las persianas de madera, unas veinte cabezas de ganado cebú se sobajean con tal solicitud que todo hace pensar en un perverso pacto, más oscuro que una deuda de juego o una historia de amor. Por lo demás, tan solo hay que mirar cómo descienden las aguas del Nanay al pie de mi ventana para saber que tenemos casi 40 grados a la sombra y 90% de humedad. Ahora sé que en los grandes calores debo alejarme de las mantas de lana y de los cuerpos que dan horrible sed y calientan el aire.

(De: Un crucero a las islas Galápagos)

EL VUELO DEL MURCIÉLAGO

1

Fue la noche de tu primera comunión (¿o de tu matrimonio?). El sacerdote llevaba, en todo caso, una casulla de color dorado y las grandes arañas de cristal chisporroteaban como las hojas de un álamo temblón. Los rebaños pastaban apacibles en la frontera de los acantilados. La nave principal tenía ese misterio que solo corresponde a los amores de jóvenes esposos o a los instantaes previos al domingo de la Resurrección. Ahora estoy seguro de que fue en pleno matrimonio. Y aunque nunca escuché ni un dime ni un direte, las luces se extinguían conforme remotaban a los cielos, igual que el verde pasto en los estadios cuando apagan la luz. Puedo ver tu futuro entre las tripas de algún necio batracio partido en dos mitades como un pan. Lo que ya no tiene la menor importancia. La cosa es que esa noche, en los entretelones de la cúpula, una media toronja  apachurrada, las sombras más oscuras se colgaron, redondas y brillantes, como un racimo enorme y aguachento de uvas de Borgoña.

2

Ahora está más clara la postal. Al fondo del paisaje se revuelven, veloces y agitados, contra el altar mayor. Las sombras de sus alas desordenan los pechos azulinos de la novia. Pero la novia, tabernáculo cegado por la felicidad, ni mira ni los ve. Son dos o tres murciélagos, pequeños, es verdad, pero más persistentes que las moscas borrachas en medio del verano. Se estrellan en su vuelo a la deriva contra los arrecifes y los montes que sostienen la nave principal. Se hacen puré. Mira, dijiste, una bandada de palomas torcazas después del aguacero. Puedo reconocerlas. Igualitas. Con el mismo plumaje tornasol, allá revoloteando sobre los matorrales suculentos del valle del Mantaro. Es el instante de la consagración. Allá revoloteando, entre la aureola de los recién casados, sus frágiles membranas cubiertas de pelusa, su corazón de palo, sus colmillos.

(De: Un crucero a las islas Galápagos)

OBRA POÉTICA DE ANTONIO CISNEROS

Destierro (1961). David (1962). Comentarios reales (1964). Canto ceremonial contra un oso hormiguero (1968). Agua que no has de beber (1971). Como higuera en un campo de golf (1972). El libro de Dios y de los húngaros (1978). Crónica del Niño Jesús de Chilca (1981).  Monólogo de la casta Susana y otros poemas (1986). Las inmensas preguntas celestes (1992). Un crucero a las islas Galápagos (2005).
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